La Gran Vía Madrileña anda envuelta en polémica acerca de las restricciones al tráfico automovilístico. La más neoyorquina de las calles de Madrid se resiste a perder uno de sus distintivos más característicos: la masiva circulación de vehículos, símbolo inequívoco de prosperidad en el pasado siglo.
Ahora, razones tan poderosas como la contaminación del aire y la recuperación de la ciudad para el viandante están a punto de poner punto final a la imagen a la que la Gran Vía nos tiene acostumbrados. La inexorable evolución nos provoca un sentimiento de nostalgia en el alma y un impulso de caduca rebeldía que no podemos eludir.
Y es que la Plaza del Callao no es sino una gota de Times Square. Una gota neoyorquina en ese cóctel abigarrado y maravilloso que es Madrid. ¡A su salud! ¡Chin chin!
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