Enero se viste de blanco
Nieva. Lenta, elegante, silenciosa, blanda, delicadamente...
Una pequeña ramita, recortándose sobre los cambiantes grises del celaje, adquiere un relieve singular por efecto de la nevada.
El cielo, de un azul profundo, limpísimo, enmarca los brillantes de hielo, única prenda con la que se cubren los árboles desnudos.


